Los biólogos marinos han descubierto recientemente que las ballenas (especialmente las grandes ballenas) desempeñan un papel importante en la captura de carbono de la atmósfera. Y el potencial de captura del carbono por parte de las ballenas es realmente sorprendente y lo más importante es que no es dañino para su salud, además de que sus heces también benefician a la especie de microorganismos llamada fitoplancton. Varias ballenas jorobadas se mueven en espiral alrededor de una masa de krill, liberando ráfagas de burbujas de aire para acorralar a sus presas. FOTOGRAFÍA DE PAUL NICKLEN, NAT GEO IMAGE COLLECTION
Cada gran ballena secuestra 33 toneladas de CO 2 en promedio, eliminando ese carbono de la atmósfera durante siglos. Mientras tanto, un árbol absorbe solo hasta 48 libras de CO 2 al año. Al servir para esta causa, las ballenas estarían bajo protección, implementando propuestas para su cuidado y conservación, pues esta especie fue gravemente afectada por la caza industrializada. Cuando una ballena muere y su cadáver desciende al fondo del mar, ese carbono almacenado se extrae del ciclo atmosférico durante cientos o miles de años, un sumidero de carbono literal.