Fitoplancton: esponja natural de CO2
El fitoplancton actúa como una esponja natural para el dióxido de carbono y, cuando el plancton muere, se hunde en el océano y almacena parte del dióxido de carbono que absorbe, un proceso al que los científicos llaman «bombeo biológico del carbono».
Aunque muchas zonas de los océanos del hemisferio sur son ricas en nutrientes, a menudo no tienen hierro, lo que limita el crecimiento del fitoplancton.
Los oceanógrafos piensan que añadir hierro a las aguas de estos océanos podría estimular el crecimiento del fitoplancton y el «bombeo biológico del carbono».
Los científicos creen que este proceso explica parcialmente ciclos en el dióxido de carbono atmosférico que han tenido lugar en la Tierra en su historia reciente. Y por eso han debatido su uso como una estrategia para mitigar el cambio climático.
«Sin embargo, para entender el almacenamiento neto de dióxido de carbono en el interior del océano, el fitoplancton hundido constituye solo una parte de la historia», ha explicado Ian Salter, investigador del Alfred Wegener Institute.
«Dicho fitoplancton -según Salter- puede ser fuente de comida para ciertos animales que se alimentan de plancton, que a su vez forman conchas de carbonato cálcico, un proceso que produce CO2».

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